A partir de los 50 años el tejido conjuntivo del aparato locomotor envejece, por lo que es necesario cambiar y mejorar los hábitos del cuidado de los pies.
Los pies también sufren las consecuencias del paso del tiempo, la dermis plantar envejece y se vuelve laxa. Esto se debe a que la planta del pie no tiene glándulas sebáceas y las sudoríparas van disminuyendo con la edad.
El sudor plantar de la mujer suele reducirse a partir de los 40 años y la del hombre a los 45 años. “A los 70 años ya no se suda, la piel de los pies se encuentra muy seca y las patologías del pie se desarrollan con mucha más facilidad”.
Las agresiones en el pie pueden observarse en tres tiempos.
En la primera fase se produce una hiperqueratosis, en la que la piel se vuelve más gruesa, los talones se secan y aparecen grietas y durezas.
La segunda fase se caracteriza por la aparición de un higroma o ‘ampolla amortiguadora’ entre la piel y el hueso, y el proceso finaliza con la fase de bursitis, periostitis o incluso muerte del hueso.
La adopción de hábitos higiénicos adecuados es esencial para prevenir futuras complicaciones en los pies.
Evitar el agua muy caliente en la higiene del pie, secarse bien después de lavarse, extremar las precauciones al andar descalzos en cualquier superficie, incluida la arena de la playa, y evitar las fuentes de calor directas, como calefactores o chimeneas.
En todo caso, los productos empleados para la higiene del pie deben respetar la película hidrolipídica que actúa como defensa frente a bacterias y hongos.
Asimismo, es necesario mantener flexible la superficie de la piel sin resecar la zona y evitar los baños de pie que superen los cinco minutos para no dañar la piel.
Cuidado en los pies del adulto mayor, muy importante!!
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